Piercings: riesgos y consejos.

Piercings: riesgos y consejos.

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Por moda o por cuestiones personales. Por estética o por religión. Por inconformismo e incluso por sexo. Hay mil motivos por los que cualquiera es muy libre de perforarse la parte del cuerpo que elija y colocarse el tipo de pendiente, barra o argolla que más le guste. Sea por lo que sea, no seremos nosotros quienes lo cuestionemos. La Asociación Dental Americana se opone terminantemente a la colocación de piercings bucales y faciales por los riesgos que conllevan. En nuestro ánimo no está prohibir pero sí aconsejar. Y en lo que sí estamos de acuerdo es en que debería evitarse el anillado en las zonas más expuestas o sensibles del cuerpo. Y la boca es una de ellas. No en vano es la puerta de entrada a un gran número de bacterias que luego pueden diseminarse por nuestro organismo. En cualquier caso, que nos perforemos la lengua o el labio no significa que vayamos a sufrir una lesión o una enfermedad pero sí que incrementamos el riesgo de padecerlas. Por lo tanto, nuestro primer consejo para quien ya haya decidido hacerse un piercing bucal es que consulte a su odontólogo. Nosotros vamos a apuntar brevemente cuales son los riesgos y cuales los cuidados que hay que tener una vez hecha la perforación.

¿Cuáles son los riesgos? Pues, a grandes rasgos, muchos y variados:

  • Infección: tiene mucho que ver con esas bacterias de las que hablábamos y que, ayudadas por la perforación, pueden provocar desde infecciones leves hasta complicaciones más serias, como la endocarditis.
  • Dolor e Inflamación: Obvio. Aunque lo normal es que se pase en las primeras semanas.
  • Lesiones provocadas por la ingestión accidental del aro.
  • Lesiones nerviosas en la lengua que pueden afectar al sentido del gusto.
  • Lesiones en los dientes: el contacto constante de las joyas que usemos como piercing puede hacer que los dientes se astillen o se rompan.
  • Lesiones en las encías: la perforación de los labios ayudan al retraimiento de aquéllas y q que, en consecuencia, el diente quede más expuesto a las enfermedades periodontales.

Por si los riesgos no terminan de convencerte, aquí van una serie de consejos que sin duda resultan imprescindibles:

  • Escoger un profesional cualificado y de experiencia contrastada: aquí no vale eso que lo hace cualquiera. Si vamos a perforarnos la boca hay que estar seguros de que todo el proceso cumple con las garantías sanitarias y de higiene imprescindibles. Se trata de evitar enfermedades de transmisión sanguínea como las hepatitis B, C, D y G o el VIH.
  • Durante las semanas de convalecencia no tocarse la lengua o la zona afectada y extremar la limpieza después de ingerir alimentos.
  • Los primeros días, si el piercing es en la lengua, no se podrán ingerir alimentos sólidos. Se recomienda, incluso, no hablar.
  • No jugar con la pieza que se haya colocado
  • Evitar el alcohol y el tabaco (y si puede ser durante los 90 años siguientes al piercing)
  • Durante la segunda semana “ya puedes ingerir sólidos (…) debes ir con cuidado. Recuerda que tienes un aro extensor y todavía no estás acostumbrado a comer con una barra en la lengua. Lo normal es que el primer día con el mismo tenedor te toques el aro y pegues unos lindos brincos en pleno bar o restaurante”. Este párrafo es un extracto del blog de un apasionado de los piercings. Para que veas que no exageramos nada.
  • Una vez podemos empezar a hacer vida normal, hay que mantener una higiene extrema. Hay que recordar que llevamos en nuestra boca un cuerpo extraño capaz de retener más suciedad de la imaginamos.

En fin, si has decidido ponerte un piercing no está de más que vayas a tu dentista para llevar a cabo revisiones periódicas y, por supuesto, siempre al primer síntoma de molestias o dolor.

Photo credit: Markus Bollingmo vía http://photopin.com con licencia creativecommons.org