Deporte y Odonlogía (2): traumatismos.

Deporte y Odonlogía (2): traumatismos.

Odontología y deporte

Que el deporte es sano es un hecho. Y que hay que practicar alguno, también. Y ya hemos visto en nuestro blog lo importante que resulta la salud bucal para mantener un rendimiento deportivo óptimo. A partir de aquí no podemos ignorar que todo deporte implica acción y, por tanto, cierto riesgo. Y eso es de lo que queremos hablar hoy: de los traumatismos causados por el deporte y, en su caso, de cómo prevenirlos.

Por lo que se refiere a odontología, las causas más frecuentes de traumatismos bucales tienen que ver con caídas y golpes. Y unas y otros serán más frecuentes o intensos según el tipo de deporte que se practique. Atendiendo a esto podemos clasificar los deportes en diversas categorías según sean:

  • De Contacto: desde el hockey sobre hielo y el boxeo a las artes marciales o el rugby, por ejemplo.
  • De contacto ocasional: aquí se engloban aquéllos deportes en los que el objetivo no es abatir al contrario pero donde puede haber encontronazos que, en ocasiones, conllevan lesiones odontológicas. Fútbol, baloncesto…
  • Sin contacto: Se trata de deportes donde los impactos en la boca serían ya fruto de la mala suerte: ténis, pádel, golf, gimnasia, atletismo, natación…

Evidentemente, los deportes donde el contacto es más fuerte son los que tienen posibilidad de generar traumatismos más frecuentes y, también, más severos. Eso sí, ni siquiera los deportes de menos contacto están exentos de riesgo: pensemos en una caída en la ría durante una carrera 3000 metros obstáculos o en ,un golpe desafortunado con una maza durante un ejercicio de gimnasia… En cualquier caso, las lesiones más frecuentes tienen que ver con fracturas y luxaciones y los dientes que más sufren son los incisivos centrales y laterales superiores, y los centrales inferiores.

También podemos, en términos generales, agrupar los traumatismos dentales en diversos tipos, según la gravedad que revistan. Podemos hablar a groso modo, de:

  • Daños en  el esmalte.
  • Fractura del esmalte: el golpe produce, por ejemplo, una grieta.
  • Fractura del diente (fractura coronoraria)  afecta al esmalte y la dentina sin afectar a la pulpa dental. Sería una rotura limpia del diente.
  • Fractura de diente y pulpa: mucho más doloroso puesto que deja expuestos los tejidos.
  • Concusion: el golpe afecta al periodonto pero no llega a moverse.
  • Subluxación: el diente no se desplaza, pero se mueve ligeramente.
  • Luxación: supone la salida parcial del diente.
  • Avusión: salida total. Es decir, caída del diente.

Estos serían daños que afectan a los dientes o al periodonto -el tejido sobre el que se asientan-, pero los daños por contacto también pueden producir lesiones en labios y huesos maxilares o mandibulares. Por otro lado, hay que pensar que nuesra propia morfología nos puede hacer más propensos a sufrir lesiones bucales cuando practicamos un deporte. Pensemos, por ejemplo, en personas en con resalte de los incisivos superiores o sobremordida. Un golpe que para una persona con la boca en condiciones óptimas puede ser algo normal, para una persona propensa puede significar un traumatismo más serio.

¿Qué hacer cuando perdemos un diente? Pues, como advierte el Colegio del dentistas de Canaraias: “Lo primero es guardar la calma (…), a continuación buscar el diente que ha saltado, cogerlo del suelo por la corona, no tocando nunca la raíz, lavarlo bajo un grifo de agua corriente durante unos dos minutos, jamás raspar la raíz ni aplicarle ningún antiséptico y acto seguido recolocarlo en la boca mirando el sentido de los dientes vecinos para no equivocarnos. Parece complicado, pero no lo es, el hueco dónde estaba el diente ayuda, pues al empujarlo hacia dentro es capaz de succionarlo ante nuestra presión suave y constante”.

Por lo demás, existen también protectores pensados para minimizar el efecto de los impactos. Las mejores, sin duda, son las prótesis hechas a medida. Se trata de prótesis confeccionadas con materiales muy flexibles y resistentes y que permiten hablar y respirar sin dificultad e incluso se adecuan al deporte que se practica. Por eso son prótesis que deben estar elaboradas y fabricadas a partir de un estudio odontológico personalizado.  Tampoco hace falta llegar al punto de Mayweather, el deportista mejor pagado del mundo, que hace solo una semana se enfrentó a Pacquiao en el llamado “combate del siglo”, con un protector bucal valorado en 23.000 €, cubierto de diamantes y oro y relleno de billetes de 100 dólares. Quienes lo vieron, dicen que el combate fue un fiasco. Pero eso ya es materia para otro post y otro blog.

Y, como siempre, ante la duda, después de sufrir un golpe, sea por una caída o por la práctica de cualquier deporte, acude a tu dentista. Es mejor descartar desde un principio males que se pueden complicar de no recibir la atención médica adecuada,

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